Parir sin Miedo: La Urgencia de Saldar la Deuda Histórica de la Violencia Obstétrica
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Parir sin Miedo: La Urgencia de Saldar la Deuda Histórica de la Violencia Obstétrica

10 may 2026por Lorena de la Garza

La violencia obstétrica se mantiene como una deuda histórica en Costa Rica que vulnera la dignidad de las mujeres al parir

Asumir la maternidad es una de las decisiones más profundas en la vida de una mujer. Desde el momento en que se anuncia la espera, se abre un camino de expectativas, sueños y, sí, temores. La sociedad nos ha vendido el parto como el «acto más hermoso», un momento cumbre de amor y realización personal. Sin embargo, para muchas costarricenses—mujeres profesionales, informadas y conscientes de sus derechos—la experiencia hospitalaria se ha convertido en una herida silenciosa y profundamente normalizada. ¿Cómo es posible que en pleno 2025, en un país que se precia de ser garante de los derechos humanos, la llegada de una nueva vida se siga asociando con la pérdida de dignidad y el despojo de la integridad personal? La respuesta está en la persistencia de la violencia obstétrica, una deuda pendiente que exige ser saldada en nuestra agenda pública.

Cuando la «Mala Experiencia» es Estructural

Es crucial entender que la violencia obstétrica no puede simplificarse como un caso de «mala suerte» o una «mala experiencia» individual, como muchos servicios de salud han intentado catalogarla para minimizar el impacto. Es, en realidad, una manifestación estructural de desigualdad y poder que sigue operando en muchos centros médicos.

Duele reconocerlo, pero las prácticas que vulneran los derechos más básicos de las mujeres y sus infantes persisten. Estos actos no son solo omisiones, sino acciones concretas que dejan graves huellas físicas y emocionales que trascienden el momento del parto.

Entre las vulneraciones más frecuentes y dolorosas se encuentran:

  • Episiotomías realizadas sin el consentimiento informado de la mujer.
  • Técnicas que ya están prohibidas a nivel internacional, como la temida maniobra de Kristeller.
  • Comentarios humillantes, groseros y violentos por parte del personal de salud.
  • La indiferencia ante las necesidades explícitas de las mujeres, afectando la calidad de la atención durante el parto, y los períodos prenatal y posparto.

Para muchas mujeres con altos niveles de educación y acceso a la información, ser tratadas con esta falta de respeto y humanidad durante un momento tan vulnerable resulta no solo chocante, sino una traición a la confianza depositada en el sistema de salud.

El Poder Transformador de la Voz

Visibilizar esta realidad es el primer paso para la transformación. Una investigación reciente, documentada en el libro Violencia Obstétrica desde la perspectiva de los Derechos Humanos y testimonios de mujeres sobrevivientes, ha puesto en el centro las historias que la sociedad prefiere ignorar.

Las voces de las mujeres que han participado en esta documentación relatan un dolor profundo, pero su testimonio lleva consigo un mensaje de esperanza. La esperanza de que contar lo vivido sirva como una herramienta de cambio; que estas historias logren transformar, de manera estructural, la forma en que se atienden los nacimientos y la atención antes y después de ellos.

Si bien los testimonios son abrumadores, la interrogante que queda flotando en el aire es: ¿por qué el Estado, que debería ser el principal garante de derechos, permite que esta violencia se mantenga en la impunidad? El silencio institucional y la ausencia de políticas públicas claras y con un enfoque de género son los responsables directos de perpetuar este ciclo.

Respeto: Un Derecho, No un Favor

La erradicación de la violencia obstétrica es una causa que nos atañe a todos como sociedad, especialmente a una audiencia que valora la educación, la empatía y la justicia. No se trata de exigir un privilegio, sino de demandar algo fundamental: respeto.

Parir sin miedo, ser escuchadas activamente por los profesionales que nos atienden, y estar acompañadas con dignidad, no son lujos ni favores concedidos; son derechos humanos irrenunciables.

El camino para transformar el parto en un verdadero acto de amor y respeto requiere de una profunda voluntad política, de una educación humanizada para el personal de salud y, sobre todo, de empatía. Mientras ese ideal de nacimiento no sea una realidad universal para todas las mujeres costarricenses, la violencia obstétrica seguirá siendo un reflejo de nuestra falta de compromiso con los derechos humanos.

Gracias por leernos.

Conversaciones

MerloyTV
MerloyTV10/5/2026

Es increíble ver cómo funciona nuestro sistema de salud. Gracias, Lore, por visibilizar estas situaciones y darle voz a realidades que muchas veces pasan desapercibidas. Crear conciencia es el primer paso para generar cambios.

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